19 marzo 2017

Sopa de piedra para Amarillo Indio

Tiende sus dibujos en tuiter como quien tiende ropa. Es un sol del Raval que canta por la calle. A veces hace fotos de lavadoras, esquinas, árboles y pinta carreteras que parecen de Richter. Dibuja perros jugando al póker y ratas muy graciosas. En su casa, Houellebecq dice gol. Si el partido es difícil calienta Walser. Tiene un hijo pequeño que canta y come almendras. Le gustan las naranjas, la luz que estalla y la que está debajo y no sale. Cuando quiere, puede ser Rembrandt y La Tour haciendo que la luz respire en los oscuros. Da pincelas con ritmos raros, como si Monet pintase mientras escucha a Zappa. Sabe cuando es de noche y no se cansa de los pesaos. Es vida en la piedra pero pesa tan poco como un ángel que se muere de risa.

(Panadera ufana)

Espero con impaciencia los dibujos de amarilloindio porque sé que siempre me van a dejar pensando, ¡claro! ¿cómo no se me ocurrió a mí? ¿cómo no hice yo esos dibujos si los puede hacer un niño de 40º?

(Shichimi)

Hay una rata que tiembla. Pero yo creo que el que tiembla es él.

Sus dibujos me recuerdan a las bolsas de plástico que se enganchan en los matorrales de las medianeras; no sabes si es un gato que va a saltar a la carretera, propaganda de Carrefour o un hombre enfurecido que espera agazapado para lanzarte una piedra. Por eso me gusta, sea lo que sea nunca será inofensivo.

(Superchango)

Tot adolescent intens ha imaginat un mapa d’un món que només existia en el seu pensament. Alguns fins i tot l’han dibuixat, amb més o menys detall. Tinc la sensació que Amarillo Indio ha fet un zoom al google maps del seu planeta imaginari per apropar-nos els personatges que l’habiten.

L’escenari on prenen vida és tan tan personal que és universal. I hi ha rates. I un poeta la bufanda del qual sosté el seu ego i el manté levitant. I no hi ha coriandre, que sempre és d’agrair.

És un món tan fet a sí mateix que crec que per que estiga viu no fa falta ni el mateix Amarillo Indio. Sí, crec que Amarillo Indio no existeix, però el seu univers sí. Crec que els seus personatges es dibuixen a ells mateixos: es reuneixen diàriament en l’espai blanc ingràvid on viuen i decideixen qui dibuixa a qui i què dirà cadascun en les escenes. Riuen molt, mentre planegen la següent vinyeta. S’ho arreglen ells tot sols: participants, guió, traç, enquadrament... per això són tan delirants, i tan deliciosos.

Mentrestant, els internautes (encara diu algú “internautes”?), prenem a pessics els bocins de realitat virtual que se’ns regala, sabent que si la tastes ja no pots parar.

Llarga vida a internet, i llarga vida a l’univers Amarillo Indio.

(Alba Camarasa)

Amarillo Indio es una dosis de humor diaria.

Reviso sus viñetas y tras cada una se repite el pensamiento en mi cabeza “joder, es buenísimo, cómo no se me había ocurrido antes”.

Hilar fino, la información justa a nivel narrativo y visual, el mensaje conciso y contundente.
Dos tintas y casi nunca un trazo lineal. Personitas y otros seres indescifrables que como si de una réplica nuestra se tratasen, nos ponen en evidencia una y otra vez. Un humor ácido y absurdo al mismo tiempo. Una explosión de sabores en tu cabeza.

Otro pensamiento “ese dibujo es como yo, voy a retuitear”.

Twitter es ese contenedor donde se encuentran las cosas más feas y más bonitas que existen.

Y después está Amarillo Indio. Y el humor, repartiendo todo el rato. Y certero, siempre certero.

Es como si alguien le hubiese planteado la premisa de dibujar con la mínima expresión narrativa y visual para explicar algo. Y él encontrase siempre la síntesis adecuada. Como un gol de penalti. Está claro, parece fácil pero a ver quién consigue meterla a la primera, y perdonen la expresión.

Bravo, Amarillo Indio.

(Gloria Picó)

els dibuixos de l'amarillo per mi són com fils, per això he escrit això.

fils

la mare cus uns botons. jo jugo amb les agulles, amb els gafets, un guix de marcar, una foto del meu avi, una bossa amb automàtics i uns imperdibles lligats els uns amb els altres. són imperdibles, clar.

de tant en tant, apropa la cara a la caixa de cosir i remena amb els dits entre els fils. hi ha un munt. del blau petroli en queda molt, només el va fer servir per sargir uns mitjons. del blau cel en queda poc també, però tenim tres vermells, un verd fulla de ceba tendra i un fulla d'olivera, a prop dels marrons, que semblen troncs de llenya al costat del negre d'estufa de ferro colat.

per sobre de tots, sempre fa nosa una gran bobina de fil d'embastar, amb un blanc trencat del cotó, i una de petitona per les camises bones, d'un blanc massa blanc pel meu gust.

la mare cus, talla, fa nusos amb dos dits, enfila l'agulla, remena i compara botons, i amb cada gest surten volant trossets de fil, que cauen sobre meu i sobre el gres vainilla.

i jo m'ajupo, empenyo suaument amb el dit, i veig que el fil groc, acaba de dibuixar un nas.

(Falcó)

Es 22 de febrero (me acuerdo porque es día de cumpleaños familiar). Hablo con Julio sobre su manera de estar en Twitter y sobre sus dibujos.

- ¡Pero si soy diáfano! - insiste Julio.
- ¡Que no, que hay algo más que eso! - digo yo, con la risa nerviosa escapándoseme.
- A ver, por ejemplo… déjame enseñarte unos dibujos…

Echa mano del móvil, busca durante medio minuto, y da con esta historieta.




Me la leo varias veces, y le digo que hay algo más, y me pide que le explique, pero a veces hablando me cuesta encontrar las palabras, porque tengo las ideas todas revueltas y no sé ordenarlas en un discurso coherente tipo nesquick, instantáneo, sino que tengo que sentarme y escribirlas y jugar con ellas, moverlas arriba y abajo en forma de líneas de documento de word, hasta que creo que dicen algo que se parece más a lo que quiero decir (aunque nunca estoy del todo segura). Así que le digo que se lo explicaré por escrito, que se espere un poco. Y ahora probablemente ha esperado tanto (casi un mes), que... ¡boh!

Entiendo lo que quieres decir, Julio. Efectivamente, es diáfano. Es como tus “Ya es de noche”. Pero en lo diáfano también pueden esconderse cosas. Hay muchos lugares donde pueden disimularse. Está la ironía, están las fuentes de las que bebes, están los personajes que escoges, está la relación entre el dibujo y el texto, están los lugares comunes extrañados, están los temas que tratas, están las citas y los homenajes...

Tus viñetas pocas veces dicen una sola cosa. Suelen decir varias a la vez. Y no siempre son evidentes. Como tus tuits. Tú sabes dónde estás, qué estás haciendo, qué acabas de leer o escuchar o vivir… pero no siempre lo sabemos los demás. Y ese misterio que te sale sin querer es (creo que puedo afirmarlo así, generalizando un poqui) lo que a muchas nos gusta de leerte.

Y de todas esas cosas que hay ahí arriba, ¿cuáles están escondidas en esa historieta? ¿Qué están diciendo esos dos dibujos? Están poniendo palabras a algo que nunca se dice de esa manera. Los que piensan eso que está escrito, nunca lo reconocerían así honestamente, aunque muchos de los que los escuchamos sabemos oír la cancioncilla que se esconde tras la máscara. Está, por tanto, el humor que provoca el ver a esos dos “hilillos” a cara descubierta, jugando con todas las cartas boca arriba. ¿Es diáfana la honestidad total? Lo sería si estuviéramos acostumbrados a ella, pero como no es así, está el salto entre la hipocresía de lo que se dice en realidad y lo que se esconde detrás de ella y que tú has escrito en esas viñetas. Y si además, haces que esas verdades las digan dos personajillos cantando (¡el contexto, el contexto!), todavía hay una construcción más… que no es que esconda nada, no es un tabique en el diáfano loft de la historieta, pero sí que añade algo inesperado, no evidente, y que dibuja sombras en el conjunto.

Y eso.

***

Amarillo Indio es Julio César Pérez.
Lo pueden encontrar en Twitter, Instagram, y también en un libro de Belleza Infinita (aunque hay más en camino).

Gracias a Panadera, a Shichimi, a Superchango, a Alba, a Gloria, y a Falcó.
Sin ellas esta sopa de piedra para Amarillo Indio no habría salido ni la mitad de sabrosa.

Y gracias Julio por tu generosidad.
(Y no me refiero a la hamburguesa. ¡Esa te la debo!)

17 marzo 2017

Panic book







Panic Book
Nemanja Nikolić
[más info]

***

     Esta nueva serie de trabajos de Nemanja Nikolić, presentada en la exposición de la galería de arte del centro cultural de Belgrado, se basa en el cruce de los intereses previos del artista por el dibujo, la animación y el cine. Su fascinación por el séptimo arte ha convertido los estudios iniciales de Nemanja sobre la forma y el potencial expresivo del dibujo en un pensamiento visual más complejo y que une los lenguajes del arte visual y del cine. El cine también es el punto de partida del artista al definir el espacio central en sus trabajos y tratamientos artísticos, los cuales todavía están basados en el dibujo clásico, pero que conceptualmente se han expandido para abarcar las propiedades de la imagen en movimiento. En la animación, que pronto ha adoptado como su nuevo medio de expresión visual, Nemanja utiliza habitualmente el trabajo cinematográfico de Alfred Hitchcock, y encuentra en la poética del director algunas preferencias conceptuales y directrices a desarrollar en temática, forma y estilo en su práctica artística. El autor conserva el método de deconstrucción gradual (fotograma a fotograma) y traducción de las escenas escogidas de las películas de Hitchcock al dibujo como el proceso inicial del que surgirá el resultado esencial de reconfigurar esas escenas en animación: la creación de entidades visuales completamente nuevas. La tensión psicológica y la incerteza, únicas estructuras narrativas de las nuevas escenas creadas, son fuertemente acentuadas en el dibujo característico de Nemanja que, en el trabajo expuesto (“Panic Book”) así como en la síntesis con el registro textual, fortalece el efecto visual y el marco dramatúrgico. Concretamente, esta vez el artista ha realizado una serie de varios centenares de dibujos en las páginas de libros y revistas sobre pensamiento político y social en Yugoslavia, que se convierten en una especie de escenografía sobre la que situar las escenas de culto de Hitchcock sobre escapadas, pánico masivo y miedo. Al conectar el material escrito sobre consideraciones teóricas, análisis del sistema político de autogestión, mecanismos de organización y desarrollo de la sociedad yugoslava con cine clásico y obras maestras del suspense, Nemanja, de hecho, hace de la deconstrucción, el paralelismo y la confrontación de imágenes de diferentes contextos sociales de un determinado periodo los acontecimientos clave en sus dibujos. Al colocarlos en serie o animarlos, estas secuencias introducen al observador en el descubrimiento de las muchas capas de significado y la comprensión, a través del prisma de la ideología, de la naturaleza y la dinámica de las relaciones sociales, la psicología de masas, las relaciones entre el individuo y la colectividad, la tensión dialéctica entre orden y caos. En una interpretación más profunda, el tratamiento del autor de la herencia socialista de Yugoslavia es una iniciación temática en la revisión de los no tan lejanos dramáticos acontecimientos y las recientes circunstancias sociales y políticas en el territorio del antiguo estado. A este respecto, la muestra propone muchas preguntas sobre el post-conflicto y la realidad en transición, desde las tendencias del revisionismo histórico hasta la posición de un hombre común y su existencia diaria frente a las crisis económicas, entre otras, a las que todos, como sociedades y comunidades, nos enfrentamos.

Miroslav Karić


     Es importante mencionar todo esto para clarificar las ideas cinematográficas de Nemanja Nikolić provocadas en la exposición “Instead of the Ending” [“En vez del final”]. Por una parte, su conocimiento del lenguaje cinematográfico, a través de la animación, prueba que el artista comprende las unidades estéticas clave que subyacen al fotograma, la trama, la velocidad de corte. El fotograma es puntillista, pero invisible para la audiencia en el puzle del visionado. Si lo separas, es una penetración en el cuerpo similar a la observación microscópica del ADN o el grupo sanguíneo del paciente. Las películas de Hitchcock, como plantillas, han sido aisladas del todo, presentadas de manera que no sabemos qué pasó antes o después de la secuencia que el artista ha escogido para su trabajo.

     Las ideas del arte confeccionado (ready-made) y de la apropiación en el arte son reconocidas en todo el concepto audiovisual, pero debemos ser cautelosos con esta definición porque no sólo es la provocación dadaísta lo que importa, sino la nueva lógica virtual de las imágenes y el texto. Para los cientos de dibujos así como para la animación, el autor usa páginas de libros como fondo sobre el que interviene el dibujo. Son antiguas ediciones, provenientes del legado familiar o adquiridas posteriormente, las cuales en el momento de su publicación en la República Federal Socialista de Yugoslavia tenían una clara función ideológica y dogmática. Aquí, también, el compromiso de Nikolić es cinematográfico ya que, a través del montaje, une el suspense de Hitchcok y la poética de Godard de citar eslóganes marxistas. Letras, palabras, frases y párrafos, que pasan rápidamente ante los ojos, animados, son el suplemento abstracto a la composición que contribuye al contraste visual, así como nos provoca a la lectura. Así pues, en los dibujos, el significado no reside sólo en la línea, sino también en términos lingüísticos, en la búsqueda semiótica de la conexión entre dos signos icónicos, y especialmente dos poéticas cinematográficas icónicas.

     Pero lo que es más reconocible en la historia de la exposición “Instead of the Ending” es un concepto nostálgico al que todos recurrimos en nuestra infancia. Es como si Nemanja Nikolić prácticamente demostrara la idea de Hitchcock de que es posible convertir la vida, incluso cuando es aburrida, en una secuencia de trepidante acción protagonizada por Cary Grant. El marxismo como asignatura obligatoria en los colegios de la antigua Yugoslavia implicaba el aprendizaje de definiciones y frases sin sentido. En estas clases, garabatear libros, mesas y sillas era una típica forma de rebelión de los alumnos. Eliminar el aburrimiento llevaba a la explosión de la imaginación, convirtiendo las páginas de panfletos políticos en las más sinceras, a menudo cómicas y fílmicas, creaciones, o incluso concebidos como cuentos de hadas animados a modo de folioscopios.

     Todas estas sugerentes imágenes, la nueva organización de la narración desmontada de Hitchcock a través del dibujo, redefiniendo la historia del cine y estableciendo una conexión con los sistemas ideológicos, asocian el espacio de la galería de arte con la sala de cine en la que Nemanja Nikolić, como director, estrena aquello que el cine puede llegar a ser.

Petar Jončić

10 marzo 2017

Desde la caja de libros (enero - febrero)

Capítulo 27

Propósitos un año nuevo cualquiera desde una biblioteca cualquiera.

Capítulo 28

no dejéis morir el ímpetu culinario de la Navidad.

Capítulo 29

Detrás de un señor mayor hay una señora que se impacienta. Encima el mostrador de préstamo, dos palmos de novela para pasar el mes. El señor mayor embolsa libros con lentitud. La señora de atrás, alta, estirada (quizás en muchos sentidos), sacude el joyero que lleva en la muñeca para mirar su reloj y ver que tan sólo han pasado cinco segundos desde la última vez que lo miró.

Capítulo 30

Lou & Tina

Capítulo 31

En realidad, trabajo aquí por el dinero. Por eso lo llaman “trabajo”. (Aceptaré un aumento de sueldo, ya que estamos – no podemos vivir sólo del amor).

Capítulo 32

Es muy alta, y mantiene
la cabeza inclinada, igual que si escuchara.

Capítulo 33

El peligro de ser hábiles y nada más, que quiere decir dóciles, es inminente.

22 febrero 2017

Librerías en Londres

Voy a ir a Londres en unas semanas, y pedí por Twitter si alguien me recomendaría alguna librería que no pudiera dejar de visitar.

Me enlazaron a este artículo de Time Out con las mejores librerías de Londres, este de Buzzfeed con 14 librerías independientes, y también a esta lista de doce librerías que no decepcionan, pero dejo anotadas aquí algunas recomendaciones más "personales".

London Review Bookshop
14 Bury Place (Google Map)

Waterstones @ Gower Street
82 Gower Street (Google Map)

Foyles @ Charing Cross Road
107 Charing Cross Road (Google Map)

Any amount of books
56 Charing Cross Road (Google Map)

Stanfords (especializada en guías de viaje)
12-14 Long Acre (Google Map)

Jarndyce (de anticuario)
46 Great Russell Street (Google Map)

Black Gull Books
121 High Road (Google Map)

Persephone Books
56 Lambs Conduit St (Google Map)

Forbidden Planet (especializada en cómics)
179 Shaftesbury Ave (Google Map)

... y las librerías de segunda mano que hay en una callecita llamada Cecil Court.

No iré a todas, pero quiero dedicar un día a visitar algunas.
A la vuelta les cuento :-)

19 febrero 2017

Lo acaricio, lo abro, lo leo.

“Hay una piedra en mi lectura”
Pequeño tratado mineral y geológico sobre lo que podría ser un libro…
(texto de Anne Herbauts)

Piedra, papel, tijera

El libro es una piedra. Pesado, inmóvil. Imperecedero (o casi). Casi intemporal. El libro es tiempo de lectura. Y la roca, lectura del tiempo.

El libro se compone de estratos (geologías) a diferentes niveles: en el corte, en el hilo de la lectura, en los relieves de la narración. Permanece inerte si no se abre. Sin embargo, cuando se da la vuelta a un guijarro, se descubren múltiples vidas ocultas, huellas, huecos, caparazones, nidos y gusanos. El libro oculta varias dimensiones. La segunda dimensión se encuentra en la hoja de papel (que, si rizamos el rizo, ya es una materia-volumen en sí misma), impresa, plana. Después, las hojas se agrupan en cuadernillos, donde encontramos la tercera dimensión, el volumen. Pero la verdadera dimensión del libro, donde el objeto de papel se convierte realmente en un libro, es la dimensión tiempo (cuarta dimensión), cuando el libro es manipulado, abierto, recorrido: es el desarrollo del libro, el tiempo de lectura.

Piedra

El libro no tiene una forma especial (un simple paralelepípedo rectangular), la piedra tampoco. El libro solo se convierte en especial cuando se lo escoge, cuando se lee. El guijarro se vuelve único y precioso solo cuando lo recogemos. (Los guijarros en los bolsillos - ¿por qué diablos he recogido esta piedra sin nombre?).

El guijarro es una piedra que cabe en la mano. El libro es papel que cabe en la mano. El guijarro. Lo acaricio, lo miro, lo leo. El libro. Lo acaricio, lo abro, lo leo. El guijarro es una masa cerrada, se lee rodeándolo. El libro es una forma abierta, se lee en el espacio (infinitamente vertical) entre las páginas en V.

Papel

¿Han viajado ustedes alguna vez por encima de las nubes? Deliciosos cúmulos de aire y agua, sólidos y aéreos al mismo tiempo, dibujados, aborregados, informes e infinitos. El papel del libro podría parecerse a ellos si lo devolviéramos con el pensamiento a su estado de masa de pasta de papel en suspensión en el agua. Su sensualidad: su blandura, su textura, su ruido, su cuerpo, páginas gastadas, las vidas del papel en sus huellas de lecturas. Sus olores. el gesto físico de pasar la página, el tiempo, su murmullo, el viento del libro. El vientre del libro.

Henos aquí, por la propia materia del libro, en diferentes universos de olores, de sonidos, de pliegues, de tactos. Así “entramos” en el libro.

El papel puede ser un paisaje, vacío, espacios, la unión entre texto e imagen, el cielo, la nieve, un blanco real, el silencio, límites o márgenes entre la imagen y el borde del libro. Los espacios en blanco del papel son también los tiempos “muertos” del libro (me entran ganas de decir sus “árboles silenciosos”), los espacios “ilegibles” o mudos – los márgenes, el hueco de los pliegues de las páginas. El espesor de las páginas, el volumen del libro, interfieren en la lectura. Aunque no se haya pensado en ellos, están presentes. forman parte del álbum y son necesarios – con una gran discreción.

Tijeras

Cortes del libro, pliegues, construcción, sangrías y saltos de página, de línea. Cosido. El ritmo del libro es imprimido, antes que el texto, antes que la narración, a través del formato, el número de páginas, el peso del papel, la densidad del texto, la colocación de las imágenes (a sangre o no) y la amplitud de los márgenes. Ahí se elabora ya la primera y tenue respiración del libro. El pulso del libro. En los pliegues.

El libro ofrece pliegues donde, bajo una fachada simple y modesta, puede escribirse el mundo, el universo, lo humano, por tramos verticales, densos, complejos, por ángulos, cortes, pero comprensibles por estar ligados con una costura a un opus llamado libro. El objeto libro da unión y redondez a través de las páginas, la narración y el desarrollo. Un hilo cuya madeja está trenzada con miríadas de espacios, con vacíos, con agujeros. Me gusta la imagen del seto. Es un límite, en un espacio domesticado – el jardín –, confortable, pero si se hunde la cabeza en él, se vuelve ilimitado, salvaje, extraño, infinitamente grande e infinitamente minúsculo. Como el álbum.

Hay que podar el seto para que siga siendo límite, legible y doméstico, y para que pueda ofrecer ese contraste de la vista exterior y de la vista interior. Un libro debe estar “podado”, construido, cortado (como una prenda de ropa debe estar cosida y cortada para que pueda ser llevada) para ser legible y permitir la lectura (el desplazamiento en el libro) y ofrecer los otros niveles de lectura, las zambullidas en los estratos de la imagen, del texto y sobre todo del entre texto e imagen, allí donde se escribe realmente, aunque invisible, el libro.

Todo esto se afina por lo general a través de la intuición. Por el ejercicio del libro.

Un guijarro en la charca

¿Y la imagen? Pintada o dibujada, propongo verla como una charca, con una visión de hojas y de reflejos brillantes, centelleantes, al nivel de la superficie. Esta imagen, si se cambia el punto de vista, de pronto bascula bajo el agua con un mundo recortado en niveles extraños, oscuros, de materias y masas de sombra.

La imagen se expresa en varios niveles. Se la puede leer muchas veces. Tiene el espesor del libro. A veces, cuando se tira una piedra en ella, se enturbia y se vuelve ilegible. Por un momento.

***

Texto aparecido en el número 19 de la revista Fuera de margen, dedicado al libro como objeto.
Anne Herbauts es una de mis autoras de literatura infantil favoritas (aquí les dejé un sorbito de uno de sus libros).
La traducción es de Mercedes Corral.

04 enero 2017

2016 - la lista

Como siempre, en orden de lectura, los libros que he leído este año con los que más he disfrutado...

Los perales tienen la flor blanca, de Gerbrand Bakker.
[novela. puñetazo]

Cruzando el bosque, de Emily Carroll.
[cómic. cuentos escalofriantes]

El Powerbook, de Jeanette Winterson.
[novela. winterson. la sigo adorando.]
Tal vez así sea como es, la vida flotando suavemente sobre la memoria y la historia, el pasado, regresando o no, dependiendo de la marea. La historia es una colección de objetos que encontramos lavados por el tiempo. Bienes, ideas y personalidades emergen a la superficie hasta nosotros y luego vuelven a hundirse. Algunas cosas las pescamos, otras las ignoramos, y a medida que la pauta cambia, también lo hace el significado. No podemos confiar en los hechos. El tiempo, que todo lo devuelve, todo lo cambia.

El viento en los sauces, de Kenneth Grahame.
[novela. campestre y británica.]
(Por supuesto nosotros sabemos que estaba equivocado, y que tenía una visión muy limitada, porque en realidad esas cosas tienen mucha importancia, aunque sea demasiado largo explicar por qué.)

La última noche del mundo, de Ray Bradbury.
[relato. ciencia ficción realista.]
- No hemos sido tan malos, ¿no es cierto?
- No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.
[Sé que Bradbury me perdona por esto…]

El hombre sin talento, de Yoshiharu Tsuge.
[cómic. deliciosamente deprimente.]

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson.
[novela. maravilla.]

La ternura de las piedras, de Marion Fayolle.
[cómic. otro puñetazo.]
Había en él un poco más de ternura que antes, pero seguíamos cortándonos los dedos y lastimándonos si lo abrazábamos demasiado fuerte.

La niña invisible y otros cuentos, de Tove Jansson.
[cuentos. entrañables.]
Pequeños espejos, fotografías de familia enmarcadas con seda, conchas, gatos y hemules de porcelana que descansaban sobre paños hechos a ganchillo, frases bonitas bordadas con hilo de seda o de plata, vasos muy pequeños o teteras con formas de mymlas, es decir, todo lo que hace que la vida sea más fácil y menos peligrosa.

La esposa joven, de Alessandro Baricco.
[novela. baricco on steroids.]
El Hijo.
***

¿Y ustedes?
¿Han hecho balance del año?

03 enero 2017

Los 12 libros de Murdock

Algún día deberíamos (ella o yo) intentar explicar qué es esto nuestro que nos traemos entre manos.
Pero ese día no es hoy.

Hoy os vengo a explicar que en la relación que mantengo con Jean Murdock (autora de Los poetas que no fueron, La agenda del estudiante, el blog Cómetelafresa, las huellas en la Línea amarilla, ¿De dónde vienen las cosas? en la Revista Rosita, y mucho mucho más) siempre hay un trasiego de recomendaciones literarias arriba y abajo. Hasta aquí, y conociéndonos un poco a ambas, nada nuevo. Al grano, Librosfera.

Como de cada diez libros que alguien me recomienda puedo leer uno (siendo optimistas), suelo tener listas de libros pendientes por todas partes, sobre todo en libretas de papel, aunque también en un par de sitios online. De vez en cuando echo mano de esas listas, aunque también suelo dejarme tentar por cosas que pasan por mis manos en la biblioteca y de las que he oído hablar, o que por lo que sea me llaman la atención.

En definitiva: hay demasiados libros y demasiado poco tiempo.
Y si eres de gustos misceláneos, como yo, las posibilidades son infinitas.

Pero Murdock... Murdock es insistente. Y hay una serie de libros que aparecen una y otra vez entre sus referentes y recomendaciones. Y pensé, se me ocurrió, el Plan de Lectura Murdock (PLM) para 2016.

El PLM2016 ha consistido en leer uno de los libros más frecuentemente recomendados por Murdock cada mes durante todo el año. Un total de 12 libros. Y ahora que 2016 ya se ha acabado, puedo decir que he completado el PLM con éxito, y he pensado en compartir por aquí esa lista de títulos, por si alguien querría animarse con un PLM2017.

Por orden cronológico (aunque el orden no tiene que ser necesariamente este):

Enero: Caída y auge de Reginald Perrin, de David Nobbs.
(una comedia muy británica y muy entrañable. y el orden de los factores, en el título, sí altera el producto)

Febrero: 1280 almas, de Jim Thompson.
(un western del que querréis hablar con alguien al terminarlo)

Marzo: El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers.
(no lo leí en el momento adecuado, o quizás fue el leerlo en inglés... creo que Murdock no me ha perdonado todavía la falta de emoción con esta lectura)

Abril: El viento en los sauces, de Kenneth Grahame.
(¡menos mal que este no pudo gustarme más! no creo que nuestra amistad hubiera tolerado otro desencuentro)

Mayo: Historias del señor Keuner, de Bertolt Brecht.
(breve pero intenso. para disfrutar a sorbitos)

Junio: Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson.
(puedo ver el hilo que lo une al libro de McCullers, pero este lo disfruté más)

Julio: La sonrisa del flamenco, de Stephen Jay Gould.
(ensayo científico. si no hubiera sido por ella, no creo que hubiera leído nunca sobre evolución. ¡muy ameno!)

Agosto: Algo elemental, de Eliot Weinberger.
(no sé explicarles qué hace Weinberger. la mezcla de poesía y conocimiento de este ensayo es maravillosa)

Septiembre: El arpa de hierba, de Truman Capote.
(¡subámonos a los árboles!)

Octubre: Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson.
(maravillosa novela, maravillosos personajes. pensaba que Murdock se estaba pasando con Jackson, pero no)

Noviembre: El hospital de ranas, de Lorrie Moore.
(hum... este también ha sido un poco desinflante. para la historia que tiene que contar, no me parece que lo haga de modo especialmente destacable. no me ha llegado)

Diciembre: Los seres queridos, de Evelyn Waugh.
(sin quererlo, el año ha sido capicúa, y la última lectura vuelve a ser un autor británico riéndose de la muerte)

Ahí están, por si gustan.
Alguno de estos libros va a estar entre mis favoritos del año.
Pero esa es otra lista, que deberá ser contada en otra ocasión (próximamente...).

02 enero 2017

Desde la caja de libros (noviembre - diciembre)

Las últimas "Rositas" de 2016...

Capítulo 20

Desgraciadamente, se está dejando morir la Biblioteca Artur Martorell.

Capítulo 21

D. se lleva los cómics de diez en diez, y en préstamo los coloca de forma escalonada para que nos sea más fácil leer los códigos de barras.

Capítulo 22

La madre se ríe espontáneamente, con una risa que seguro que si estuviera en el cine se contagiaría a los vecinos.

Capítulo 23

27-XI-1938: Els dies de bonança van desapareixent i són seguits per uns de molt més freds.

Capítulo 24

Con tan solo mencionarlos tienden a evocar inmediatamente las comparaciones con abuelas y bibliotecarias...

Capítulo 25

Aquí estamos solas. Aquí no hay más que libros.

Capítulo 26

Digamos que se han mezclado los deseos navideños de trabajadoras y usuarias de las bibliotecas.


28 diciembre 2016

Alcances botánicos




























Rodrigo Arteaga Abarca.
Alcances botánicos, 2014
(Flickr)
(Vía Fragmentaria y dispersa)


22 diciembre 2016

El Hijo

La Esposa joven sabía cómo era, pero no tan bien, o con tanto detalle, o de una manera clara en especial. En realidad, el Hijo le había gustado precisamente porque no era comprensible, a diferencia de todos los demás chicos de su edad, en los que no había nada que comprender. La primera vez que lo vio, le chocó por la elegancia de enfermo con que ejecutaba sus gestos, así como por cierta belleza de moribundo. Estaba perfectamente, por lo que ella sabía, pero alguien que tuviera los días contados se habría movido como él, se habría vestido como él y, especialmente, se habría callado a ultranza como él, para hablar sólo de cuando en cuando, en voz baja y con una intensidad irrazonable. Aparecía como marcado por algo, pero que se trataba de un destino trágico era una deducción un tanto demasiado literaria que la Esposa joven aprendió pronto, e instintivamente, a superar. En realidad, en la maraña de esos rasgos fragilísimos y esos gestos convalecientes, el Hijo escondía una terrible avidez de vida y una rara facilidad de imaginación: virtudes ambas que en esos campos resultaban de una inutilidad espectacular. Todo el mundo lo consideraba inteligentísimo, algo que para la sensibilidad común equivalía a considerarlo anémico, o daltónico: una enfermedad inofensiva y elegante. Pero el Padre, desde la distancia, lo espiaba y sabía; la Madre, desde más cerca, lo protegía e intuía: tenían un hijo especial.

***

El Hijo que Baricco ha creado para La Esposa joven entra directo a mi colección de descripciones favoritas de personajes. Podría quedarme a vivir en esa frase que dice "virtudes ambas que en esos campos resultaban de una inutilidad espectacular"...

12 noviembre 2016

In the library

for Octavio

There's a book called
A Dictionary of Angels.
No one had opened it in fifty years,
I know, because when I did,
The covers creaked, the pages
Crumbled. There I discovered
The angels were once as plentiful
As species of flies.
The sky at dusk
Used to be thick with them.
You had to wave both arms
just to keep them away.

Now the sun is shining
Through the tall windows.
The library is a quiet place.
Angels and gods huddled
In dark unopened books.
The great secret lies
On some shelf Miss Jones
Passes every day on her rounds.
She's very tall, so she keeps
Her head tipped as if listening.
The books are whispering.
I hear nothing, but she does.

***

para Octavio

Hay un libro que se llama
Diccionario de los ángeles.
Hace ya cincuenta años
que nadie lo abre. Lo sé
porque cuando yo lo hice
crujió la tapa del libro
y unas hojas se soltaron.
De esa forma descubrí
que una vez fueron los ángeles
numerosos como moscas.
Al atardecer llenaban
tanto el cielo, que tenías
que espantarlos con los brazos.

Ahora el sol brilla a través
de los altos ventanales.
No hay ruido en la biblioteca.
Los ángeles y los dioses,
hacinados en sus libros
tenebrosos, sin abrir.
El gran secreto se encuentra
en uno de los estantes
por los que la señorita Jones
pasa a diario en sus rondas.
Es altísima, y ladea
la cabeza, como quien
se esfuerza por oír algo.
Los libros susurran cosas.
Yo no oigo nada. Ella sí.

[Charles Simic. Gracias, @delsastre.]

01 noviembre 2016

Desde la caja de libros (septiembre - octubre)

Más pedacitos semanales de bibliotecas, propias y ajenas...

Capítulo 14

– Debe ser relajante, trabajar en una biblioteca, ¿no? – dice ella.

Capítulo 15

...porque pocas cosas me dan más rabia que las bibliotecarias excesivamente celosas en la aplicación de normas de las que no depende gran cosa.

Capítulo 16

PS: Lo del zombi y las hadas lo dejamos para otro día…

Capítulo 17

Sí. Todo eso que sospechas es cierto. Las bibliotecarias mentimos como bellacas y conspiramos contra todo ser humano que pretende hacer uso de NUESTRAS bibliotecas…

Capítulo 18

Avui fem una passejada per... les biblioteques d'Ada Klein.

Capítulo 19

...es bonito guardar pedacitos de flora prensada entre las páginas de los libros (páginas que, a su vez, no son otra cosa que flora prensada)...

24 octubre 2016

24 de octubre



Feliz día de la biblioteca :-)

(Y gracias, Pep, por compartir este vídeo en Twitter)

26 septiembre 2016

Anécdotas

- Hace cinco años, o quizá seis, me senté en un asiento del tren en el que algún niño había dejado olvidada una revista infantil. La cogí, me puse a hojearla, y vi en la última página las direcciones de chicos que deseaban mantener correspondencia con otros. Había una chiquilla de Alaska, cuyo nombre me llamó la atención: Heather Falls. Le envié una tarjeta. ¡Dios mío, me pareció algo totalmente inofensivo y agradable! Me respondió inmediatamente y su carta me sorprendió: era un relato muy inteligente de la vida en Alaska, con descripciones encantadoras del rancho ovejero de su padre y de las auroras boreales. Tenía trece años y me envió una fotografía suya. No era una chica guapa, pero sí de aspecto inteligente y amable. Busqué en un viejo álbum familiar y encontré una instantánea mía, de cuando tenía quince años, hecha durante una excursión de pesca. Una foto al aire libre en la que yo sostenía una trucha en la mano. Parecía bastante reciente. Le escribí a la chica como si siguiera siendo el muchacho de la foto y le conté que me habían regalado una escopeta por Navidad, que nuestra perra había tenido cachorros y los nombres que les pusimos. Le describí también las atracciones de un circo que acababa de pasar por el pueblo. ¡Ser de nuevo un adolescente que se hace mayor y tener un amor platónico y lejano, en Alaska...! Bueno, era algo divertido para un viejo que se sienta a solas a escuchar el tictac de su reloj. Más tarde, la chiquilla me escribió diciéndome que se había enamorado de un muchacho que había conocido y sentí un auténtico ataque de celos, como le hubiera ocurrido a cualquier chico de esa edad. Pero seguimos siendo amigos. Hace dos años, cuando le escribí diciéndole que me preparaba para entrar en la Facultad de Leyes, me envió una pepita de oro: para que me trajera suerte, me dijo.

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Hay anécdotas ficticias que, por algún motivo que no atino a saber explicar, suenan tan reales que algún día sería capaz de confundirlas. "Alguien me contó una vez que...", diré una vez, y no seré consciente de que en realidad no me lo contó nadie, sino que lo leí en una novela...

(Esta anécdota, por cierto, es de El arpa de hierba, de Truman Capote.)

Desde la caja de libros (verano)

Con el otoño, también empieza el curso en "Desde la caja de libros", la sección de la Revista Rosita en la que cada semana escribo un poquito sobre bibliotecas. Mientras acumulo allá las primeras entradas de la nueva temporada, os dejo enlazadas por aquí las de justo antes del verano.

Capítulo 9

Puede que con las bibliotecas esté pasando como con el resto: que, como todo se ha convertido en producto, ya no se reconoce nada porque todo se mezcla para venderse.

Capítulo 10

La rebequita de una bibliotecaria es su capa de superhéroe.

Capítulo 11

La biblioteca de Juan Miguel Fernández

Capítulo 12

De cuando llega el verano y la gente acude en masa a la sección de guías de viaje y luego cuando vienen a devolverlas, después de las vacaciones, se han dejado dentro todo tipo de cosas.

Capítulo 13

[Necesitamos vacaciones]